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De agua somos


Así como la tierra está cubierta del setenta por ciento de agua, así el organismo humano adulto, se compone de setenta por ciento de agua. Necesitamos agua para respirar, para lubricar los ojos, para desintoxicar nuestros cuerpos y mantener constante su temperatura. Por eso, aunque un ser humano puede vivir por más de dos semanas sin comer, puede sobrevivir solamente tres o cuatro días sin tomar agua. Las plantas serían incapaces de producir su alimento y de crecer sin el agua. Es un regulador de temperatura en los seres vivos y en toda la biosfera, por su alta capacidad calórica. 
Todo en la vida del hombre se ve rodeado de diferentes aguas. La mayoría del agua planetaria, excepto el agua de las lluvias, capa freática, lagos, ríos y pantanos, se encuentra en los mares. Una parte flota en la atmósfera como nubes y niebla. La ventisca y el hielo de las montañas, los glaciares en los polos, eran originalmente también agua. (...)No podemos reflexionar sobre la cantidad de agua que gira alrededor de nuestro mundo sin pensar en los problemas de medio ambiente. Para solucionarlos debemos impedir la polución del agua, que llevaría a una mayor pureza de ésta. Del mismo modo que el agua de nuestro planeta se vaya contaminando, lo mismo le ocurrirá a nuestras aguas, a nuestras emociones. El agua circula en este mundo sin fin y absorbe y disuelve toda la contaminación. Cuando el agua está contaminada, se niega la existencia de toda criatura.
El agua es fuente de toda vida. De ella procedemos y de ella nos nutrimos. La primera célula fue encontrada hace millones de años en el océano, y es en el líquido amniótico de nuestras madres donde nos seguimos engendrando. Todos somos hijos e hijas del agua, y ella nos alimenta con la abundancia y la riqueza de mares y océanos. Las lluvias fecundan la tierra haciendo brotar las semillas que hemos plantado, y así la vida se perpetúa en un ciclo sin fin. Podemos dejar de comer durante un mes, pero no sobreviviríamos tres días sin el líquido elemento.
Nuestro cuerpo contiene 45 litros de agua, esta cantidad va decreciendo progresivamente con el paso del tiempo hasta que sobreviene la muerte. Durante la gestación el embrión está compuesto por un 95% de agua, pocas semanas después del nacimiento esta cantidad baja a un 80%, para reducirse a los tres meses a un 64% y mantenerse así por el resto de la vida.
El agua representa el dos tercios del peso de un ser humano presentándose en todas partes: 20% en los huesos, 85% en el encéfalo, 70% en la piel, 80% en el corazón y 0.2% en los dientes.
El mayor deseo del agua es ser pura, por ello es capaz de limpiar nuestro cuerpo por dentro y por fuera, pero para conservar su condición nunca debe dejar de fluir. Si los ríos se estancan, se pudren y se convierten en pantanos, al igual que ocurre con las emociones que contenemos y no expresamos. No hay aguas más vivas que las del océano, donde se reciclan todos nuestros desperdicios. No hay nada mejor que dar un paseo cerca de la orilla del mar para que éste se lleve nuestras ansiedades y preocupaciones.
A medida que seamos conscientes de la importancia que ejerce el agua en nuestras vidas, lograremos crear una relación de armonía en la cual seremos capaces de recibir sus frutos en la medida adecuada y de devolver los favores que nos ha prestado. Si le entregamos al agua -y en general a todo lo vivo- su cualidad sagrada, como siempre se hizo en las antiguas culturas muy vinculadas a los ciclos naturales, podremos tratarla con el respeto que se merece.
El agua tiene el poder implacable
de transformar y reestructurar
todo lo que encuentra en su camino (...)
Existen pocos elementos tan flexibles como ella.
Stuart Avery Gold 
 La Tierra –por algo llamada el planeta azul– está cubierta en un 70% por agua. 
 De agua son las corrientes subterráneas, las lluvias, los pantanos, los lagos, los ríos, los mares y los océanos. De agua son la niebla y las nubes. De agua es la nieve; de agua, los glaciares. Tenemos agua en mil formas, "así en la tierra como en el cielo". 
Como en un perfecto holograma del planeta azul, el 70% de nuestro cuerpo es agua. 
La visión del agua como elemento creador de la Vida nos remite a esa bolsa uterina en la que fuimos gestados durante nueve meses. No obstante, el vital líquido –con su eterno flujo y reflujo; con sus tempestades y crecidas- también ha sido simbólicamente asimilado a las emociones más destructivas.
Deducción: podríamos sentir entonces todo lo que siente el agua. Pero, ¿puede sentir el agua?
Esta pregunta la contestó, sorprendentemente, con sus singulares experiencias, el investigador japonés Masaru Emoto. Este doctor analizó el agua mediante el uso de la resonancia magnética. 
Desde 1994 hasta 1999 se dedicó a congelar agua y a tomar fotografías, ampliándolas entre 200 y 500 veces. Almacenó así 10.000 fotos de cristales congelados de H2O. El resultado son 10.000 "caras del agua", porque, al igual que los rostros, no hay dos cristales iguales en el universo. 
Su singular descubrimiento ha revelado curiosidades que resultan fascinantes. Su observación de lo que él llama el hado de los diversos cristales de agua (es decir, las energías sutiles ligadas a la conciencia) lo llevó a ver que los pensamientos, la música, las palabras, las emociones, alteraban la estructura molecular de los cristales. Lo cual quedaba "materializado" en las imágenes que él y sus ayudantes tomaron de esos fenómenos a través de una cámara y que hoy se pueden advertir, comparar y juzgar gracias a libros y videos que están a la venta y que también se mostraron en la televisión. 
Por supuesto que estas investigaciones del doctor Emoto abordaron un método diferente de lo que son los procedimientos comunes en la evaluación científica. 
Las fotos mostradas son más que elocuentes. Nos dicen cuán bello se pone un cristal de agua al hacerle "escuchar" la Pastoral de Beethoven o la Sinfonía Nº 40 en Sol Menor de Mozart: la imagen de ese cristal parece una flor, una estrella. Y cómo se rompe, en cambio, su estructura hexagonal básica al someter el cristal a una música violenta, como heavy metal, por ejemplo.
Influido por las experiencias contadas por Peter Tompkins en su famoso libro La vida secreta de las plantas, Masaru Emoto llevó sus investigaciones más lejos, con resultados que nos llenan de perplejidad. 
Llenó dos frascos con agua destilada. En uno pegó un cartel que decía AMOR y en el otro escribió la palabra ODIO. Dejó reposar el contenido durante toda una noche y al día siguiente congeló el agua y luego fotografió los cristales. La diferencia entre la hermosa forma de un cristal y la fealdad del otro está a la vista si hojeamos el libro Mensajes del agua. Es como si ésta hubiese leído el contenido emocional de las palabras y se hubiese hecho eco de los significados. 
Realizó experiencias parecidas colocando carteles con nombres de personas (héroes o villanos, como Amaterasu Omikami –el dios japonés de mayor relevancia– y Hitler). Y, según los contenidos de esos nombres, las fotos de los cristales en cuestión reflejaron belleza o fiereza, armonía o caos. 
Tres días después del gran terremoto de Hanshin-Awaji, en Kobe, Japón, congeló y fotografió cristales de agua corriente. Y lo hizo tres meses más tarde. Los primeros cristales aparecieron desorganizados, como si hubiesen captado el terror de la gente, su desesperación.
Según este investigador japonés, el agua almacena y transmite información, y refleja la conciencia de la gente. 
La gente se siente alegre y animada cuando escucha música, debido a que el agua contenida en su cuerpo percibe un cambio. Las vibraciones de la música y de las palabras transmitidas a través del aire afectan al agua más que a ningún otro elemento, escribió Emoto. 
Tsuneku Narukage, editor del libro, cuenta lo que encontró cuando fue a observar el sitio de trabajo de Masaru Emoto: "Lo que vi fue una sólida cámara refrigerada, un escritorio, un congelador y un microscopio con una cámara adosada en la parte superior. El refrigerador estaba lleno de placas de Petri. Lo que más me impresionó fue la ropa de abrigo que estaba colgada delante de la cámara refrigerada. La primavera ya había llegado, pues acababan de florecer los cerezos. El equipo que fotografiaba los cristales decía permanentemente: «Hace frío, hace frío». Era como vivir durante cinco años en plena Antártida". 
Es interesante destacar que el doctor Emoto declaró no profesar ninguna religión. Su mensaje es netamente humanitario cuando expresa: "Creo que mi trabajo partió de mi amor por la gente y por la Tierra". 
Al observar las fotos reproducidas en sus libros, podríamos deducir qué pasa con nuestro cuerpo, con nuestra salud, con nuestra integridad física, cuando el agua que hay dentro de nosotros registra la negatividad circundante en cualquiera de sus formas. Cómo repercutirían en nosotros los miedos, los odios, las ofensas, la violencia. Y cómo nos podríamos transformar –hasta estéticamente– cuando lo que llega a nosotros son palabras amorosas, gestos y signos de armonía. 
Qué decir, entonces, de lo que le sucedería al planeta entero, que es 70% agua también, cuando se enfrenta a polaridades como guerra-paz, cuidado de la naturaleza-depredación, etcétera. 
Los científicos van a discutir los experimentos de Masaru Emoto y su metodología. Seguramente se opondrán a ellos.También despreciaron los treinta años de investigación de la telequinesis llevada a cabo por el ingeniero emérito Robert Jahn y por Brenda Dunne en su laboratorio de la Universidad de Princeton. La polémica está abierta. Lo que nos atrae de los "descubrimientos" del estudioso japonés con el agua es la idea de un planeta vivo, Gaia, y de un cuerpo humano que recibe en su fluir las olas de las distintas emociones humanas. Y que todas estas vibraciones palpitan al unísono en nuestra propia carne, en nuestra propia cabeza, en nuestra propia piel. Ojalá sea cierto. 

La vibración del agua es decisiva para su calidad. 
A esta conclusión llegó la bióloga milanesa Dra. Enza Ciccolo después de un intenso análisis de pruebas de agua de Lourdes, Francia. Las frecuencias del agua del lugar de peregrinación francés corresponden exactamente a las del arco iris, así como sorprendentemente a las de un cerebro humano sano y a las de nuestro tejido vivo. Los llamados milagros de sanación de Lourdes son para la Dra. Ciccolo un fenómeno de resonancia: el cuerpo de los enfermos se armoniza con esta sorprendente vibración del agua y empieza a sanar desde dentro.
La bióloga milanesa encontró en sus tests cinco de estas aguas luz, que contienen todas las frecuencias existentes en la luz solar. Además de la de Lourdes, añade a sus aguas básicas las de los lugares de peregrinación de Montichiari, junto a Brescia en Alta Italia; Medjugorje en Bosnia, San Damiano cerca de Piacenza, y Fátima en Portugal.
Ciccolo parte de la base de que hay fuentes de aguas luz en todas las partes del mundo, que tienen resonancia con las frecuencias del espectro luminoso, pero que todavía no han sido analizadas. Está convencida que el efecto de estas aguas no depende de una determinada fe religiosa, sino de que las aguas ponen en armonía fuertes vibraciones energéticas de la naturaleza exterior (macrocosmos) con los ritmos internos naturales (microcosmos), con lo que surge un estado especial que consideramos como paz interior o como santo.

Respetar el agua como ser vivo significa reorientarse.
El agua es la base de todo lo vivo. En su ciclo natural se encuentra en un constante cambio. En el interior de la tierra va madurando durante siglos hasta que a través de sus propias fuerzas levitantes brota como agua madura en manantiales, llegando a hasta los límites de la atmósfera. Traspasa las células con vida y se almacena en todos los órganos. Cualquier proceso de vida, sólo es posible gracias al agua. El agua nutre, limpia, proporciona vida, une, se mueve, refresca y disuelve. Por parte de la humanidad es apreciada, utilizada,  aprovechada, es necesitada, obligada y ensuciada.
Mas informacion: 
http://www.misionrahma.de/docs/Yadira_aguadeluz.pdf

"No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua amigo mío".
  • Nota: Frases pronunciadas por Bruce Lee en su última entrevista televisiva antes de su muerte, el 9 de diciembre de 1971, en el programa de televisión canadiense de Pierre Berton. Esta frase de Bruce Lee, que resume gran parte de su filosofía esencial, hace referencia al principio taoista del Wu wei o principio de la acción natural no forzada. El Jeet Kune Do es un método de combate muy transgresor, sin posturas fijas, muy práctico y con una cantidad casi ilimitada de recursos para las situaciones de combate, con lo que se consigue adaptarse a cualquier circunstancia. La adaptación, la anticipación, el uso correcto de las fuerzas tanto propias como del contrario, son referencias que se hacen desde la famosa frase. "Be water my friend" ha llegado a ser una de las citas más famosas.
 Música del Agua:
Los grandes compositores de todas las épocas se han inspirado en el agua para deleitarnos con algunas de las más conmovedoras piezas artísticas que haya concebido el espíritu humano. Sin embargo, por bella que sea, ninguna composición o poema podrá sustituir al suave susurro del agua de los arroyos, al cristalino tintineo de la gota que cae desde la estalactita de una caverna o al jubiloso fluir del líquido que baila en las fuentes de las plazas. La música del agua es anterior al ser humano; sólo de nosotros depende seguir escuchándola.
La música del agua es una poderosa corriente espiritual que ha sido bellamente canalizada por los grandes compositores de todas las épocas, tanto clásicos como populares… y de igual manera, el agua lleva en sí misma una mágica cualidad de producir sonido que, tal como lo han comprobado meditadores antiguos y contemporáneos, posee un efecto sosegador, sanativo, que nos vincula con las dimensiones trascendentes del Ser.
Sí, basta prestar un mínimo de atención para percibir cómo el agua genera, en todas partes, una sonoridad suave y eterna, que trasciende a eras y héroes, a razas y civilizaciones.
A muchas personas les proporciona calma el sonido del mar o les agrada sobremanera el meloso rumor de una cascada… o, simplemente, piensan que no hay mejor canción de cuna que el goteo de la lluvia nocturna precipitándose sobre el sólido techo de la casa.
De igual forma, hoy día es moneda corriente la edición de discos compactos donde se mezclan los diversos sonidos del agua con música académica o new age: tales productos son adquiridos por personas estresadas que meditan –en la urbana reclusión de sus casas o apartamentos- recreando en sus mentes ese entorno natural que la dinámica humana se ha empeñado en destruir.
Tal afición por meditar al son del agua parece ratificar la conseja de que el líquido elemento es el más musical de la Naturaleza. Aunque, claro está, la musicalidad del agua no siempre es apacible… ¡y a veces se torna furiosa y frenética, como cuando se trata de vaguadas, tifones o huracanes!

La problemática global del agua
Esta problema que se nos presenta en la actualidad es un tema que cada día ocupa más la atención de científicos, técnicos, políticos y en general, de muchos de los habitantes del planeta.
Ni el agua,
ni la vida,
ni el amor
se pueden retener
entre las manos.
Solo se conserva
lo que se suelta:
lo que se deja fluir
Agua que no has de beber...déjala correr


La escasez de este vital liquido obliga a reiterar nuevamente una llamada a la moderación de consumo por parte de la población a nivel mundial, ya que sin su colaboración los esfuerzos técnicos que llevan a cabo algunas organizaciones resultarían insuficientes.
Sólo muy poca agua es utilizada para el consumo del hombre, ya que: el 90 % es agua de mar y tiene sal, el 2 % es hielo y está en los polos, y sólo el 1 % de toda el agua del planeta es dulce, encontrándose en ríos, lagos y mantos subterráneos. Además el agua tal como se encuentra en la naturaleza, para ser utilizada sin riesgo para el consumo humano requiere ser tratada, para eliminar las partículas y organismos que pueden ser dañinos para la salud. Y finalmente debe ser distribuida a través de tuberías hasta tu casa, para que puedas consumirla sin ningún problema ni riesgo alguno.

La escasez del agua
Las fuentes, los manantiales, las cuencas o cañadas están en acelerada vía de extinción, hay cambios de clima y de suelo, inundaciones, sequías y desertización. Pero es la acción humana la más drástica: ejerce una desforestación delirante, ignora los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas locales, retira el agua de los ríos de diferentes maneras, entre otras con obras de ingeniería, represas y desvíos.
En la agenda política internacional el tema de la escasez del agua se ha vuelto prioritario, por ejemplo, el acceso al agua es un punto importante de los acuerdos de paz entre Israel y sus vecinos. Pero este aspecto no está confinado al Medio Oriente, puesto que el compartir ríos es un asunto de índole de seguridad nacional, precisamente por la importancia del agua para el desarrollo; actualmente cerca del 40% de la gente en el mundo vive en más de 200 cuencas de ríos compartidos.
Y es que ante una situación de escasez del agua la amenaza se cierne sobre tres aspectos fundamentales del bienestar humano: la producción de alimentos, la salud y la estabilidad política y social. Esto se complica aún más si el recurso disponible se encuentra compartido, sin considerar el aspecto ecológico.
Es por esto que, la gestión del recurso deberá tender a evitar situaciones conflictivas debidas a escasez, sobreexplotación y contaminación, mediante medidas preventivas que procuren un uso racional y de conservación.
La conceptualización de la conservación del recurso agua debe entenderse como un proceso  que cruza a varios sectores, por lo que la estrategia debe considerar todo: lo económico, lo social, lo biológico, lo político, etcétera.
La calidad del agua son fundamentales para el alimento, la energía y la productividad. El manejo juicioso de este recurso es central para la estrategia del desarrollo sustentable, entendido éste como una gestión integral que busque el equilibrio entre crecimiento económico, equidad y sustentabilidad ambiental a través de un mecanismo regulador que es la participación social efectiva.
El agua es un recurso imprescindible pero escaso para la vida. Menos del 1% del agua del planeta es dulce y accesible para el hombre, aunque este porcentaje varía considerablemente según el lugar, el clima o la época del año.

Estadísticas claves
Aunque el 70 por ciento de la superficie del mundo está cubierta por agua, solamente el 2.5 por ciento del agua disponible es dulce, mientras que el restante 97.5 por ciento es agua salada. Casi el 70 por ciento del agua dulce está congelado en los glaciares, y la mayor parte del resto se presenta como humedad en el suelo, o yace en profundas capas acuíferas subterráneas inaccesibles.
Menos del 1 por ciento de los recursos de agua dulce del mundo están disponibles para el consumo 17 por ciento más de agua para cultivar alimentos para las crecientes poblaciones de los países en desarrollo, y el consumo total del agua aumentará en un 40 por ciento. La tercera parte de los países en regiones con gran demanda de agua podrían enfrentar escasez severa de agua en éste siglo, y para el 2025, dos tercios de la población mundial probablemente vivan en países con escasez moderada o severa.
La distribución de los recursos de agua dulce es muy desigual. Las zonas áridas y semiáridas del mundo constituyen el 40 por ciento de la masa terrestre, y estas disponen solamente del 2 por ciento de la precipitación mundial.
La agricultura por irrigación es responsable del consumo de aproximadamente el 70 por ciento del agua, y hasta del 90 por ciento en las regiones tropicales áridas. Los consumos de agua para la irrigación han aumentado más de un 60 por ciento desde 1960.
Al ritmo actual de inversiones, el acceso universal al agua potable no podrá anticiparse razonablemente hasta el año 2050 en África, el 2025 en Asia y el 2040 en América Latina y el Caribe. En general, para estas tres regiones, que comprenden el 82.5 por ciento de la población mundial, el acceso durante los años noventa aumentó de 72 a 78 por ciento de la población total, mientras que el saneamiento aumentó de 42 a 52 por ciento.
En los países en desarrollo, entre el 90 y el 95 por ciento de las aguas residuales y el 70 por ciento de los desechos industriales se vierten sin ningún tratamiento en aguas potables que consecuentemente contaminan el suministro del agua utilizable.
De forma sencilla se puede decir que estamos alcanzando el límite de extraer agua dulce de la superficie terrestre, pero el consumo no deja de aumentar. Sin embargo, una gran amenaza la constituye el efecto que el cambio climático tendrá sobre el ciclo hidrológico y la disponibilidad de agua dulce. Básicamente se agravarán las condiciones de escasez de las zonas que ya son áridas (menos lluvias y mayor evaporación). 
Otro gran problema a nivel mundial es el de las aguas subterráneas. Estas constituyen el 97% del agua dulce terrestre frente al ridículo 0.015 % del agua superficial embalsable. El 33% de la población mundial, sobretodo la rural, depende de ella, pero está amenazada tanto por la contaminación de los acuíferos como por la mala utilización de los pozos existentes. La sobre-explotación de éstos provoca el descenso de la capa freática y hace necesario excavar más hondo; el aumento de costes que esto supone perjudica primero a los más pobres. Cuando ésto sucede en zonas costeras el agua del mar penetra y saliniza los acuíferos subterráneos (como ocurre en el litoral mediterráneo).
Por último, tanto a nivel nacional como mundial el agua dulce no está homogéneamente distribuida ni geográfica ni temporalmente. Por ello se están ya produciendo muchos conflictos por el acceso al agua, sobre todo internacionales pero también intranacionales. Este es un problema que se está agravando muy rápidamente por lo que empezamos a asistir a verdaderas guerras del agua. Ejemplo: Libia. Exploraciones petroleras en el desierto del sur de Libia a mediados de los años 50 revelaron la existencia de vastas cantidades de agua subterránea potable. Los científicos estiman que hace casi 40.000 años, cuando el clima del norte de África era templado, el agua de lluvia se filtró formando las reservas de agua potable. 
El Acuífero de Nubia, que abarca partes de Chad, Egipto, Libia y Sudán, es el mayor sistema de agua fósil del mundo, cubre unos dos millones de kilómetros cuadrados y se estima que contiene unos 150.000 kilómetros cúbicos. Para comprender el tamaño del acuífero, el sistema es casi tan grande como la Argentina continental, como una Argentina llena de agua.
A diferencia de la mayoría de los acuíferos, éste es un recurso no renovable. Con un costo estimado de casi 30.000 millones de dólares, la red del Gran Río Artificial, con casi 5.000 kilómetros de tuberías desde más de 1.300 pozos cavados hasta a 500 metros de profundidad en el desierto del Sahara, también pretendió aumentar la cantidad de tierras cultivables. 
En pocas palabras, quien controle el acuífero controla la economía, la política exterior y los destinos de varios países en la región, no sólo en el norte de África. En menos palabras: El agua de Libia, la causa central de la invasión de la OTAN.
Ni la ONU ni ningún organismo mundial sale a la defensa ante la violación de los principios básicos del derecho internacional y esto lo podemos ver con diferentes ejemplos de conflictos actuales y anteriores.
Gadafi había cometido un gravísimo acto de indisciplina para la triada occidental al poner trabas a la negociación con empresas de capital norteamericano e ingles para extraer sus recursos energéticos (solo actuaban secundariamente), había abierto el juego a compañías petroleras chinas y lo mas grave era su idea de abandonar el patrón dólar para sus transacciones internacionales y a los ojos de los poderes mundiales tradicionales con la crisis financiera actual era demasiado.

Atención America Latina:
El Acuífero Guaraní (AG) constituye uno de los reservorios subterráneos de agua dulce más importantes del mundo, con una reserva estimada entre 40.000 y 50.000 km3, volumen suficiente para abastecer a la población mundial actual (6.000 millones) durante unos 200 años, a una tasa de 100 litros/día por habitante. 
Se desarrolla en el ámbito de la cuenca del Río Paraná en alrededor de 1.175.000 km2 y es compartido en orden de extensión territorial por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
En el mapa estratigráfico se indica la extensión de las unidades mesozoicas en Argentina, S de Brasil y de Paraguay, y en Uruguay. Del mismo se desprende que la cuenca sedimentaria donde se acumuló la Formación Misiones, portadora del AG, se orienta O – E, con un pronunciado lóbulo hacia el S. También que es traslapada por los basaltos sobrepuestos (Formación Curuzú Cuatiá = Serra Geral), en la mayor parte de su extensión, salvo en el Norte de Santa Fe. 

Fuentes:
Alina Diaconu - Revista La Nacion - Jun 2007 
El malvinense.com
Ambar Hapui

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