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Narcisismo epidemico

¿Eres una persona importante?
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La respuesta que brinde puede indicar a los psicólogos cuán narcisista es usted. Y a nivel de la sociedad, la respuesta que da la gente está cambiando. En 1963, cuando se preguntó a los adolescentes si se consideraban importantes, solo el 12% respondió afirmativamente. 30 años después, ese porcentaje había aumentado a 80.

El narcisismo está en aumento en las sociedades occidentales modernas y los científicos están tratando de descubrir por qué. Algunos suponen que el narcisismo individual se sigue de la cultura en la que vive alguien: cuanto más individualista es la cultura, más tienden a ser las personas narcisistas.

Ahora, un nuevo estudio aprovecha un evento histórico único -la división de Alemania hacia el este y el oeste después de la Segunda Guerra Mundial- para observar cómo el cambio cultural afecta la personalidad individual. Después de que Alemania fue dividida entre las potencias aliadas después de su rendición, el control soviético de las regiones del este del país afectó un cambio cultural hacia el comunismo de estilo soviético.

Los cuarenta años de separación de la antigua Alemania Oriental y Occidental han proporcionado a los investigadores un "experimento natural" para medir cómo la cultura afecta la personalidad. En un estudio reciente, los científicos administraron una encuesta en línea entre 1.025 personas alemanas que tuvieron que completar pruebas que midieron sus niveles de narcisismo y autoestima. 343 de los participantes habían crecido en el territorio de Alemania Oriental y 682 en el territorio de Alemania Occidental antes de 1990.

Los resultados mostraron que los participantes de la antigua Alemania Occidental obtuvieron una puntuación más alta en grandiosidad narcisista en comparación con los participantes de la antigua Alemania Oriental, incluso después de controlar por sexo y edad. Curiosamente, sin embargo, las personas de la antigua Alemania Oriental tenían una mayor autoestima que las de Alemania Occidental. Esto demuestra que el narcisismo y la autoestima no son lo mismo.

Los investigadores señalan que:

La autoestima, definida como la evaluación global del yo, está relacionada con el narcisismo. Sin embargo, datos recientes proporcionan evidencia de que el narcisismo difiere de la autoestima en varios dominios. El narcisismo y la alta autoestima incluyen autoevaluaciones positivas, pero el derecho, la explotación, el sentido de superioridad y la evaluación negativa de otros que están asociados con el narcisismo no se observan necesariamente en individuos con una alta autoestima.



En los Estados Unidos, los investigadores han encontrado síntomas de la "epidemia de narcisismo" en varios lugares. Los libros publicados recientemente, por ejemplo, presentan un lenguaje más centrado en sí mismo. En comparación con publicaciones anteriores, los pronombres I y yo tienden a ser utilizados con más frecuencia que nosotros y nosotros.



El uso de frases narcisistas como "Yo soy el mejor" también se ha incrementado entre 1960 y 2008. Al mismo tiempo, nuestra cultura popular parece basarse principalmente en las concepciones liberales del yo que dan credibilidad a la fama y los memes auto-enfocados como los blogs , letras de canciones, tweets, Instagram, etc.


La actriz alemana Nana Osten (izquierda) como Rita, la novia de un desertor de Alemania del Este, en una escena de 'Oggi a Berlino' (también conocida como 'Zona Este, Zona Oeste'), dirigida por Piero Vivarelli, 1962. A la derecha son actores que interpretan a policías de Berlín Occidental y Volkspolizei de Alemania Oriental enfrentados al otro lado de la frontera en Berlín. (Jung / Three Lions / Hulton Archive / Getty Images)

El entorno cultural, ya sea individualista o colectivista, afecta el desarrollo de los rasgos de personalidad, incluido el narcisismo. Debido a que las culturas individualistas fomentan un mayor enfoque en el yo, sus miembros pueden ser más narcisistas que los de las culturas colectivistas, que enfatizan la importancia de los valores sociales.


En última instancia, aunque no pueda escapar de su cultura, hay ciertas cosas que puede hacer para disminuir su narcisismo y mejorar su autoestima. Desarrollar la atención plena, honrar sus promesas, respetar el espacio, las necesidades y los deseos de otras personas, así como facilitar el proceso de auto aceptación y perdón son todas buenas prácticas para empezar.

Autor: Teodora Zareva
Fuente: Big Think

¿Qué es la neuroeducación y cómo puede cambiar la forma de enseñar y aprender?

A child grabs Lego bricks at the Kathinka-Platzhoff-Stiftung Kindergarten (Kathinka-Platzhoff-foundation kindergarden) in Hanau, 30km (18 miles) south of Frankfurt, July 16, 2013. From August 1, 2013, all children in Germany between the age of 1 and 3 will have a legal entitlement to a place at a kindergarten. The Kindergarten of the Kathinka-Platzhoff-Stiftung is one of few which hosts children between the age of six month and six years.

¿Te desconcentras en las clases? ¿Crees que tus hijos no están motivados? ¿Memorizar es el mejor camino para aprender?
Estas son algunas de las preguntas que pueden surgir en el sistema de educación actual y la neuroeducación intenta responderlas para que aprendamos mejor.
Pero ¿de qué se trata la neuroeducación?

Funcionamiento del cerebro

"Estamos entrando en una nueva educación".
Así opina el doctor Francisco Mora, profesor de Fisiología Humana de la Universidad Complutense de Madrid, España.
Mora es especialista en neuroeducación, un conjunto de conocimientos basados en cómo funciona el cerebro humano en un contexto psicológico, científico y educativo, explica, aunque dice que aún no es algo que cuente con un reglamento académico.
Y el punto clave de esta nueva aproximación a la educación es que el cerebro necesita la emoción para aprender.
"Todo lo que somos, lo que sentimos, lo que creemos, lo que pensamos, lo que hacemos en el mundo es producto del funcionamiento del cerebro. Por eso somos seres fundamentalmente emocionales y luego somos críticos y razonamos", le dice Mora a BBC Mundo.
Con estos nuevos descubrimientos, "nos estamos dando cuenta de que el cerebro trae códigos que se expresan en tiempos diferentes a lo largo de la vida", añade.
"Y sabemos que algunos de esos tiempos de desarrollo se puede aprender mejor que en otros", señala Mora que es autor del libro "Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama".
Aprender a leerImage captionFrancisco Mora es doctor en Medicina y autor de varios libros sobre neuroeducación. (Foto: cortesía de Francisco Mora)
Una de las revelaciones que hizo la ciencia en torno al funcionamiento del cerebro es el proceso de la lectura.
El cerebro humano no está diseñado para leer, sino que evoluciona y aprende esa habilidad, porque la lectura es un invento cultural.
"Al estudiar cómo lee el cerebro, en realidad lo que se está observando es cómo aprende algo nuevo. Y ahí es cuando empiezas a entrar en el área de la neuroplasticidad", le dijo BBC Mundo el año pasado Maryanne Wolf, neurocientífica cognitiva y directora del Centro para la Investigación de la Lectura y el Lenguaje de la Universidad de Tufts, en Massachusetts, Estados Unidos.

Despierta la curiosidad

Otro de los aspectos clave de la neuroeducación es despertar la curiosidad en los alumnos.
"La curiosidad es el elemento básico emocional para poder enseñar bien. Enseña con curiosidad, haz lo soso siempre interesante y verás cómo quien te escucha abre los ojos", asegura el doctor Mora.
"Ya no sirve decir: '¡Préstame atención!'. Eso es estéril, es inútil. Y eso es la transformación de la neuroeducación", agrega.
¿Pero cómo se despierta la curiosidad?
Para Mora es muy simple, aunque "parece que ser curioso tiene incluso a veces alguna connotación negativa", dice.
"La curiosidad tiene un anclaje emocional. Somos bichos curiosos. Constantemente estamos buscando cosas nuevas, diferentes, que rompan el esquema. Esa curiosidad es lo que empuja a aprender. El origen es hacer curioso lo que se enseña. Y eso llama la atención", asegura.
José Luis Redondo es docente en España y concuerda con la efectividad de la curiosidad en el aula.
"Introduje el elemento sorpresa y está demostrado que favorece mucho la memoria", señala el profesor que da clases de ciencias sociales a adolescente en Úbeda, Andalucía.

Relajación y ambiente

Para Redondo, en realidad, "no sé puede hablar de 'hacer' neuroeducación, sino que esta disciplina es más para 'ser'".
"En mi aula yo trabajo mucho la educación emocional, cómo identificar las emociones, y aplico dinámicas de enfrentamiento de la rabia y el miedo", le cuenta a BBC Mundo.
"Hacemos actividades de mindfullness, es decir el estar aquí y ahora. Y les enseño a controlar la respiración y gestionar los pensamientos para conseguir relajar la mente", detalla.
Los tiempos de las clases no son lo más adecuados".

Otro de los aspectos de la neuroeducación es el ambiente en el que se lleva a cabo el aprendizaje.
Mora destaca la importancia de la neuroarquitectura en la educación.
Este nuevo movimiento es la conjunción de pensamientos entre arquitectos y neurocientíficos valorando el funcionamiento del cerebro para la construcción de nuevos edificios, define.
"La orientación de la luz, el sonido, el calor y el frío, con qué frecuencia hay que cambiar los póster… Se han hecho estudios que muestran que cuando todo eso se tiene en cuenta cambia el rendimiento mental de los estudiantes, como ocurrió en Finlandia, Noriega y Suecia", ejemplifica.

Transformación

Tanto el especialista en el funcionamiento del cerebro, como el profesor que encabeza el aula diariamente y guía a sus alumnos, una transformación educativa es imprescindible.
"Hay que empezar a transformar la formación de los colegios", dice Mora.
Pero sobre todo, el doctor en medicina insiste en que lo importante es hacer interesante lo que se enseña.
"Puede ser que no se requiera la palabra, sino una simple foto, un dibujo, algo exótico… Entonces rompes los esquemas, te prestan atención y cuando eso ocurre es cuando tienes que soltar los cuatro o cinco conceptos básicos. Yo no enseño más que eso en cada clase".
Y también cuestiona la duración actual de los períodos de clase.
"Estoy en contra de que una clase en la universidad dure 50 minutos. Una clase debe durar en torno a los 40 minutos si la haces interesante, sino menos"
Del mismo modo, Redondo cree que "en el aula habría que cambiar casi todo y los tiempos de las clases no son lo más adecuados".
Y presenta el ejemplo de los adolescentes que deberían empezar las clases más tarde porque ellos tienen "otro ritmo circadiano"; es decir, cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario.
"Cuando empezamos las clases a las 8 de la mañana muchos de ellos aún están en la fase del sueño. Y eso es tan sencillo como retrasar la entrada una hora o incluso dar clases por la tarde, cuando ellos están más activos", dice.
Pese a todos estos potenciales cambios, aún queda mucho terreno por explorar para transmitir los conocimientos científicos de cómo funciona el cerebro al ámbito educativo.
Y luego habrá que evaluar si realmente funcionan y logran el objetivo de aprender mejor, destacan los especialistas.


Fuente: BBC Mundo y Analia Llorente
Image: REUTERS/Kai Pfaffenbach

"Todo está en tu cabeza": el fascinante mundo de la neurología

The Swiss President Johann Schneider-Ammann and his Portuguese counterpart Marcelo Rebelo de Sousa, listen to explanations on brain researches at the Wyss Center, part of Campus Biotech, during Marcelo Rebelo de Sousa's State visit in Geneva, Switzerland October 17, 2016. REUTERS/Denis Balibouse - RTX2P4ZL
O'Sullivan ha visto muchos desórdenes psicosomáticos en sus 20 años de carrera. Las historias de estos pacientes forman parte de su libro Todo está en tu cabeza. Historias reales de enfermedades imaginarias.
"Dedico gran parte de mi tiempo a pacientes con convulsiones y, por lo general, de las personas que veo, un tercio sufre convulsiones por causas psicológicas. Pero de acuerdo a estudios, en otras especialidades médicas también un tercio de los pacientes padece síntomas de origen psicológico", comenta O'Sullivan.
Tampoco son un mal de la sociedad contemporánea -aunque internet ayuda con la abundancia de información sobre enfermedades y sus síntomas- ni hacen diferencia entre ricos y pobres.
Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevado a cabo hace algunos años, recuerda, demostró que la prevalencia de enfermedades cuyos "síntomas carecen de explicación médica" es casi idéntica en casi todos los países, independientemente de si son desarrollados o en vías de desarrollo y del acceso que la gente tiene a los servicios de salud.

Síntomas reales

Fue precisamente esta alarmante proporción lo que llevó a la neuróloga a interesarse por el tema y a volcar más tarde su experiencia en el libroTodo está en tu cabeza, quedesgrana con humanidad y compasión las historias de algunos de sus pacientes y las dificultades como médica de trabajar en esta zona gris de la medicina que nuestra sociedad estigmatiza.
¿Pero qué lleva a nuestro cuerpo a expresar síntomas de una enfermedad que no tenemos? ¿Por qué enmascaramos con dolor, debilidad o parálisis lo que en realidad son emociones?
"Nuestro cuerpo produce síntomas físicos en respuesta a las emociones todo el tiempo. A mucha gente le tiemblan las manos cuando tiene que hacer una presentación, a otros les late más fuerte el corazón si están ansiosos o hay quienes se sonrojan cuando sienten vergüenza", dice O'Sullivan.
"Es algo que nos pasa a todos. Pero no podría decir por qué en ciertos individuos este mecanismo decide crear una patología. Lo que ocurre es que todos tenemos una forma diferente de lidiar con el estrés".
Tampoco podemos escaparnos de estos síntomas como evitamos una gripe al abrigarnos en invierno, o una lesión muscular, calentando el cuerpo antes de correr.
"No podemos evitar los síntomas físicos frente a una situación de estrés", explica la neuróloga."Lo que si podemos hacer es evitar que eso se transforme en una discapacidad. Puedes aprender a reconocerlos cuando te ocurren y alterar lo que haces en respuesta", explica la neuróloga.
Aunque no exista una causa física, recalca, no hay que olvidar que los síntomas son reales para el paciente, y sus consecuencias pueden suponer una discapacidad y que son increíblemente devastadoras.

"No tiene nada"

Y es justamente la falta de una raíz física lo que ha llevado históricamente a que la medicina desestime esta clase de desórdenes, cuando los reconoce. Esto incluso se ve plasmado en el lenguaje que los médicos utilizan para hablar sobre estas enfermedades. "Si una persona tiene una discapacidad y los exámenes muestran resultados normales, solemos decir que no tienen nada", cuenta O'Sullivan.
Y es esta falta de atención e importancia que se les da estas aflicciones lo que ha contribuido a crear un estigma alrededor de las enfermedades psicosomáticas, de modo tal que al paciente le resulta muy difícil aceptar el diagnóstico, que suele vivir como si se tratase de un insulto.

El diagnóstico que nadie quiere escuchar

¿Pero en qué medida no se trata de una etiqueta fácil para catalogar cualquier enfermedad para la que la medicina actual aún no tiene respuesta? Ese es el temor más común de los pacientes, explica O'Sullivan.
"Sin embargo, el diagnóstico es increíblemente estable. En neurología es muy sencillo hacer mediciones del sistema nervioso. Hay una gran diferencia entre alguien con una parálisis o una convulsión psicosomática y alguien con una enfermedad cerebral".
Y cuando se sospecha que una enfermedad puede ser psicosomática y no es así, "la enfermedad se va revelando, aportando evidencia objetiva con el tiempo", asegura O'Sullivan. Por otra parte, estudios a largo plazo demostraron que el porcentaje de diagnósticos equivocados es sólo del 4%.

La terapia psicológica no es siempre la respuesta

La mayoría de los pacientes que aparecen en el libro de O'Sullivan son derivados a un psiquiatra. Sin embargo, la neuróloga comenta que el tratamiento psicológico no es necesariamente la indicación en todos los casos.
"El tratamiento depende de cada individuo y de las causas que provocan los síntomas. En algunas personas, los síntomas surgen a raíz de un trauma psicológico, en ese caso, la recomendación es seguir una terapia psicológica o psiquiátrica".
"Pero en otra gente, los síntomas no están relacionados con un estrés en particular. Pueden estar relacionados en cómo lidiaron con una lesión o una enfermedad", explica la experta.
"Por tanto esa persona no necesita ayuda psicológica en profundidad sino una terapia física que lo ayude a entrenar su cuerpo para regresar a la vida normal, o un curso de terapia cognitiva-conductual para superar el miedo que le provoca retornar a la vida sin la enfermedad".
Pese a que el tratamiento de las enfermedades psicosomáticas es algo que se escapa al campo de la neurología, O'Sullivan no tiene previsto reencaminarse hacia la psiquiatría.
"El problema es que estos pacientes no van a ver a un psiquiatra porque sus síntomas son físicos, van a ver a un médico", afirma la neuróloga.
"Por eso necesitamos doctores que puedan hacer de puente entre la neurología y la psiquiatría. Necesitamos neurólogos que estén interesados en este problema ya que a ellos es a quienes acuden los pacientes".
Y en este sentido, reconoce que en los últimos cinco años ha habido un crecimiento del interés entre los neurólogos, un interés que puede hacer avanzar el conocimiento en este área, crear una mayor aceptación del problema y así paulatinamente se podrá ir desarticulando el estigma.

Fuente: BBC London

La conducta y la comunicación



La conducta y la comunicación
La comunicación es un sistema de comportamiento integrado que solemos utilizar para calibrar, regularizar y mantener relaciones. También como forma de expresión en las mismas. El lenguaje es exclusivamente humano, sin embargo la comunicación va mucho más allá de ello.se torna una forma para la organización social; ya sea para la transmisión de información, como para el comportamiento relacional humano.
Como alguno de los presupuestos indica lo que nos marca si la comunicación fue desarrollada con la intención inicial es el resultado de la misma.
Para el esquema básico de la comunicación existe un emisor, un receptor, un canal de comunicación y un mensaje y todo aquello que interfiere en la misma la mayoría de los autores lo denomina ruido.
La comunicación es una forma de conducta humana y como tal, tiene implícita la interacción. Tanto el silencio como la actividad comunican. Cada uno de los componentes que intervienen en una comunicación, sea del tipo que sea, afectan directamente la calidad del mensaje.
Las interacciones pueden ser simétricas o asimétricas o bien, pueden ser complementarias o diferenciadas.

Vista desde la Programación Neurolingüística

La programación neurolingüística nos brinda una gran batería de herramientas que nos sirven para poder trabajar con cada de los componentes definidos desde la teoría de la comunicación. Teniendo en cuenta la importancia de la comunicación para la evolución del ser. Logrando técnicas que tiene en cuenta la comunicación interna, como la comunicación externa. Nos estamos comunicando siempre ya sea con comunicación verbal como con comunicación no verbal.
Solemos hacer dos subdefiniciones en el tipo de comunicación entre digital y analógico. La comunicación digital se refiere al significado de las palabras, que decimos cuando decimos. Mientras que la comunicación analógica se refiere a la calidad de lo que decimos, a la forma en la que hablamos, es como decimos lo que decimos, lo también llamado paraverbal y fisiología de la comunicación. La combinación de estos tipos de lenguajes se da en cada uno de los componentes de la comunicación mencionados.
Cuando más se desarrolló el estudio de la ciencia de la comunicación fue a partir de la década del ’50.
Las investigaciones realizadas por Albert Nehrabian arrojan el siguiente resultado:

ELEMENTOS BASICOS DE LA COMUNICACIÓN:


Externos
Interferencias: son aquellas que inciden en la comunicación, pueden definirse como internas o externas y pueden llegar a devastar una comunicación en si. Lo que podemos hacer cuando aparecen es determinar si son internas mias o externas. Definir si puedo y quiero hacer algo con ellas en función de establecer una mejor comunicación en mi vida.
Contexto: ¿esta dado el ambiente para que yo tenga esta conversación en este momento? ¿ están dadas las condiciones? ¿es propicio ahora? Dependiendo del tipo de comunicación que queramos tener es importante que evaluemos con antelación si el contexto es el adecuado y como puedo transformarlo en adecuado para este tipo de comunicación.

Mixtos
Oportunidad: esto tiene que ver con el tiempo y la forma. Es la forma adecuada de comunicarlo y si es el momento para comunicar aquello que quiero comunicar.
Medios: Cual es el canal de comunicación que voy a utilizar para decir eso que quiero. Cual es el que resulta mejor para el receptor. Cual es la forma en la que estoy preparando el mensaje que quiero dar.
Feedback: Que señales voy obteniendo del receptor a medida que voy comunicando, cual es la respuesta que tengo de el. Plantearme si realmente me está entendiendo de la forma que quiero transmitir eso. Es un buen entendimiento el que tengo o es necesario que creativamente encuentre una forma diferente de decirlo. El tipo de atención que tenga cuando comunico es importante y me va a dar la pauta el interés generado en el receptor.

Internos
Motivación: la etimología de la palabra comunicación tiene la misma raíz que la palabra emoción y es del latín “Movere” Motivación es moverse para la acción. La motivación es en cada uno de nosotros algo distinto, tiene un origen particular y propio. Por eso la pregunta sería ¿que te motiva a tener esa comunicación? ¿Qué tipo de comunicaciones te motivan?
Intención: Con términos específicos, sobretodo claros verificar cual es el motivo por el cual me quiero comunicar con esta persona, o dar tal o cual mensaje a alguien. Para que quiero establecer esta comunicación. Cual es el objetivo ultimo de la conversación o comunicación que quiere darse.
Escucha: Existen distintos tipos de escucha que puedo tener dentro de una comunicación. Para disciplinas como el coaching ontológico la escucha valida el habla. Cual es la escucha que tengo, tanto cuando soy receptor, como del feedback cuando estoy siendo quien emite el mensaje. Y eso que estoy escuchando de alguna forma lo utilizo para seguir en pos de la comunicación o hago caso omiso de ello. Es fundamental reconocer una escucha activa, no en todo tipo de comunicaciones vamos a necesitar el mismo tipo de escucha. Vamos a tener distintos niveles de escucha para cada tipo de comunicación.

Fuente: FandelaVida