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El elixir de la verdad


Bonito cuento popular etíope con una moraleja muy profunda.


Cierta vez, un hombre buscaba la verdad, y para ello visitó a un sabio anciano:

- He oído hablar de una medicina que permite conocer la verdad de las cosas. ¿Podrías prepararme un poco de ese elixir?
- Para ello necesitaré un pelo de la cola de un león que habita junto al río.
- ¿Cómo puedo conseguirlo?. El león es fiero, y seguramente me matará.
- Si quieres conocer la verdad de las cosas, debes traerme ese pelo.

Al día siguiente, el hombre marchó hacia el río, temeroso. Se escondió junto a una gran roca, esperando al fiero león. Cuando apareció el león para beber, observó sus grandes y terroríficas garras, y sus impresionantes y mortales colmillos. En cierto momento, el león rugió, y el hombre, muerto de miedo, huyó.

Al día siguiente volvió, dejando un saco de carne fresca a la orilla del río. Cuando vió acercarse el león, a unos cien metros, huyó temiendo por su vida.

El siguiente día volvió con otro saco de carne, dejando éste a unos cincuenta metros de la fiera. Esta vez se retiró a la roca, observando cómo devoraba la carne.

Día a día traía más carne, la cual lanzaba cada vez más cerca del león y escondiéndose en la roca. Hasta que un día dejó de esconderse, y empezó a dar de comer al león de su propia mano. Observaba cómo sus poderosas mandíbula comían y destrozaban la carne y los huesos, pero su determinación por conocer la verdad de todas las cosas era mayor que su miedo al león.

Mientras el león comía, el hombre acariciaba al león y le cantaba para tranquilizarle. En un momento determinado, mientras el león se encontraba perezoso y somnoliento, le arrancó un pelo de la cola y se fue a buscar al sabio anciano.

- He conseguido el pelo del león - le dijo mientras se lo tendía en la mano -. Ahora, prepáreme ese elixir de la verdad.

El anciano miró al hombre a los ojos, y tras unos momentos de silencio le contestó:

- Eres osado, valiente, hábil y tenaz en tu búsqueda. Pero no existe ningún elixir de la verdad, pues la verdad está en tu interior, no en el exterior. Si sigues buscando con la misma tenacidad que con la que buscaste este pelo de león llegarás a alcanzar la verdad de todo, y estarás más cerca de la persona que quieres ser.

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