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La Muñeca - Franz Kafka


A los 40 años Franz Kafka que nunca se casó y no tenía hijos, paseaba por el parque de Berlín cuando conoció a una joven que lloraba, porque había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito.

Kafka le dijo que lo conociera allí al día siguiente porque volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca Kafka le dio a la chica una carta " escrita " por la muñeca, que decía: " por favor no llores. Hice un viaje para ver el mundo te escribiré sobre mis aventuras."

Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus reuniones, Kafka leía las cartas de la muñeca, escritas cuidadosamente con aventuras y conversaciones que la chica encontraba adorables.

Por último, Kafka le trajo la muñeca (compró una) que había vuelto a Berlín.
"no se parece en absoluto a mi muñeca", dijo la chica.

Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribió: "mis viajes me cambiaron" la chica abrazó a la nueva muñeca y la llevó toda feliz a casa.
Un año después, Kafka murió.

Muchos años más tarde, la chica adulta encontró una carta dentro de la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka decía:

"Todo lo que amas probablemente se pierda, pero al final el amor volverá de otra manera".

La imagen puede contener: 2 personas, personas de pie

Las 12 leyes del Karma

Existe un principio que debería ser la base de nuestras acciones en todo lo que emprendamos a lo largo de nuestra vida. 
Es el principio de la compasión: “no hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran”.

La ley del karma o “ley de causa y efecto”, establece que cada acción genera una fuerza que vuelve hacia nosotros. Tal como esta fuerza se haya utilizado, cosecharemos lo que hemos sembrado. Cuando elegimos actuar para hacer el bien y llevar felicidad y éxito a otros, entonces los frutos del karma también serán la felicidad y el éxito.

Podemos utilizar las leyes del karma para atraer el dinero, la abundancia y un sin número de cosas buenas, siempre que lo deseemos. Pero antes, debemos ser conscientes de que el futuro ya está determinado, en cada momento, por las decisiones presentes.

Si construyes una buena base haciendo un pleno uso de las leyes del karma, cuanto más eleves tus elecciones a nivel consciente, más justas y espontáneas serán tus decisiones tanto para ti como para los que te rodean.

Cuando muchos escuchan hablar del karma, piensan automáticamente en algo que tiene que ver con la penitencia o con el castigo. Sin embargo, el karma no necesariamente equivale a una pena o una represalia. Esto evidencia una falta de comprensión y una mala interpretación del concepto de karma.

El karma es el equivalente a la ley de Newton que estipula que “a cada acción, le corresponde otra igual y opuesta.” Cuando pensamos, hablamos o actuamos ejercemos una fuerza que tendrá una consecuencia. Esta fuerza que vuelve puede ser modificada, cambiada o suspendida, pero la mayoría de las personas no podrán evitarla.

El karma tiene que ver con la educación y el aprendizaje. Una persona no puede escapar a las consecuencias de sus acciones, pero sólo sufrirá en caso de que haya cometido actos que conducen al sufrimiento.

De esta manera, la ley del karma no es un castigo en sí mismo y no tiene nada que ver con lo azaroso. Aprender a vivir con el concepto de karma puede ayudarte a convertirte en una persona mejor que actúa dentro de los preceptos del bien en relación a los otros y prioriza la paz y la tranquilidad de los que lo rodean.

Las 12 leyes del karma te harán pensar y reflexionar sobre aspectos de tu vida que tal vez nunca te detuviste a analizar. ¡Qué importante es pensar sobre nuestras acciones y evaluar las consecuencias que tendrán. Sobre todo cuando esas consecuencias impactarán de lleno en nuestras vidas.

1) La Ley Mayor: Causa y efecto.
Todos hemos crecido con esta ley presente en nuestras vidas, aun sin ser conscientes de ello. Simplemente nos dice que cosecharemos lo que sembremos y que todo lo que enviemos al universo, volverá antes o después.
La energía negativa enviada a otros, volverá pero de una manera diez veces más poderosa. Existen muchos refranes que tienen que ver con la ley de “causa y efecto” y todos son refranes con muchos años de antigüedad, porque ya desde el principio de la historia, las personas entendieron que todo lo que hacen bueno o malo, tendrá una consecuencia.
“El que siembra vientos, cosechará tempestades”. El karma es el juez de nuestros actos y nos ayuda a reflexionar sobre nuestros sufrimientos.

2) La ley de la creación.
La vida exige nuestra participación. Todos integramos un conjunto dentro del universo y formamos parte del nacimiento lógico de la naturaleza. Nuestras vidas se reproducen como cualquier otro ciclo natural.
Lo que nos rodea nos da indicios sobre nuestro estado interior. Es importante que sepamos que podemos crear las opciones que queremos encontrar a lo largo de nuestra vida.

3) La ley de la humildad.
Lo que te niegas a aceptar, volverá y te atrapará. Si frente a cualquier cosa o a cualquier persona, únicamente ves a un enemigo, entonces no estás en un nivel superior de existencia.
Esta ley se refiere a aceptar a otros y a no creernos superior a nadie.

4) La ley del crecimiento.
Estás en donde quieres estar. Todos podemos desarrollar y potenciar nuestro espíritu para que aquello que queramos cambiar, cambie. Nosotros debemos propiciar ese cambio y no esperar a que las cosas cambien solas o a las personas que nos rodean lo hagan.
Solo tenemos el control sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas. Si intentamos cambiar nuestro interior, nuestra vida también cambiará. Y para aprovechar el concepto del karma sobre que lo que da su vuelve, no olvides amarte para poder lograr este objetivo.

5) La ley de la responsabilidad.
Cada vez que algo malo acontece, es porque hay algo malo en ti. Lo que nos rodea, nos refleja y nosotros a su vez reflejamos lo que nos rodea. Es importante asumir y entender la responsabilidad de todo lo que se encuentra presente en nuestras vidas.

6) La ley de la conexión.
Mucha gente se debate entre lo que hace y lo que querría hacer, sin pensar que todo lo que hagamos por insignificante que parezca, tiene un impacto en nuestra vida y en el universo entero.
Cada etapa conduce a otra etapa siguiente y así sucesivamente. Alguien hará el trabajo inicial para que otro obtenga algo y a su vez continúe la cadena.
Ni la primera ni la última etapa son más o menos importantes porque ambas son necesarias para cumplir con la tarea. Todos estamos conectados en el pasado, el presente y el futuro.

7) La ley de la concentración.
En nuestro afán por realizar cosas queremos hacerlo todo al mismo tiempo, pero esto es imposible. Debemos ir poco a poco y etapa por etapa. Cuando perdemos el norte de nuestra brújula, caemos en la inseguridad y la irritación.

8) La ley de la coherencia.
Si de verdad crees y confías en que algo es verdadero, entonces te verás comprometido a demostrar que es así.
Actúa de manera tal de que puedas poner en práctica todo lo que has aprendido y de esta manera, predicar con el ejemplo.

9) La ley del “aquí y ahora”.
Existe un refrán que dice “si te aferras con ambas manos al pasado, ¿con cuál vas a alcanzar el futuro?” El hecho de mirar hacia atrás puede servir para revisar lo aprendido, pero quedarnos anclados en el pasado nos impide gozar del presente y vivir el “aquí y ahora”.
Las viejas ideas, los viejos hábitos y los viejos sueños no nos permiten renovar nuestra alma.
Suelta, y deja ir.

10) La ley del cambio.
La historia se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar el transcurso de nuestras vidas. Si siempre utilizas una misma estrategia para alcanzar un mismo objetivo que se frustra, es hora de aprender la lección y propiciar los cambios necesarios.

11) La ley de la paciencia y la recompensa.
Para que haya una recompensa, necesitamos un esfuerzo inicial. Nada grande e importante se logró sin una cuota de esfuerzo y perseverancia. La mayor gratificación es la que requiere de más dedicación, paciencia y constancia.
El hecho de amar nuestro lugar en el mundo, recompensará nuestros esfuerzos en el tiempo justo y en el momento en que hayamos aprendido la importancia de estos valores.

12) La ley de la importancia y de la inspiración.
El valor de las cosas es una consecuencia directa de la energía y de la intención que ponemos en ellas. Cada aporte personal contribuye al conjunto. Las contribuciones mediocres no tienen ninguna incidencia en el todo, ya que al ser tan abundantes se anulan entre ellas.

Dedica todo tu esfuerzo y pon todo el corazón en cada acto con el fin de obtener el objetivo deseado.

Ya sea que creas o no en la filosofía del karma, es cierto que lo único sobre lo que podemos estar seguros es que la primavera y el invierno volverán pero en realidad, como lo dijo el escritor Voltaire, “no es sorprendente que podamos volver a nacer dos veces en vez de una, porque todo en la naturaleza es resurrección.”


Frases - Nota Mental (nunca olvidar)





Fin de año

De tanto perder, aprendí a ganar; de tanto llorar, se me dibujó la sonrisa que tengo.

Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo.
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto cómo es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.

Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidieran ayuda.
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto, como debe ser (incluyéndome).
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo, y los demás que hagan lo que quieran.

Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.

Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo.
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.

Que la verdadera amistad sí existe, pero no es fácil encontrarla.
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación, sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.

Eso es vivir… La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.

Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto, como debe ser (incluyéndome).Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo, y los demás que hagan lo que quieran.Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.

Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas, con amor.

Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado, que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas.

No las busques, ellas te buscan.

Lo mejor está por venir.




Frases


La angustia



El ser humano dice Heidegger es ser-para-la-muerte. Eso angustia, por suerte, ya que nos devuelve la pregunta por el sentido.
Resultado de imagen para angustiaHay algo que molesta. Hay una falla que no podemos resolver. Una falla de fábrica. Nacimos mortales, pero además nacimos. No éramos nada. Ahora somos. Luego, eternamente ya no seremos más. Por la infinita eternidad de los tiempos. Y en virtud de la misma eternidad que nos antecede. La falla hace que nada tenga sentido. O al revés. La falla hace que hagamos de todo para aplacarla. El mundo está repleto de objetos, prácticas, vínculos, instituciones. Todo parece estar hecho para dotar de un sentido a la existencia. Y sin embargo hay momentos en los que este gran pacto hace eclosión. Tomamos esa distancia indebida desde la cual observamos todo lo que nos rodea y así nada cierra. Nos vemos rodeados de cosas, que van siendo percibidas abstractamente como cosas, y en ese acto nos damos cuenta que algo del sentido se esfumó. Nos sentimos vacíos, pero insaciables. Ni siquiera aptos a emprender una acción para ver si algo nos satisface. Nos sentimos vacíos y percibimos todo vacío. Caemos en un estado como de insatisfacción permanente, de ansiedad sin objetivo, de aburrimiento esencial. Los medievales llamaban a esta sensación con el nombre de acedia. Es una mezcla de desidia y pereza. Cuentan que un demonio meridiano penetraba en el cuerpo de algunos monjes los días sábados, el día de Saturno, el día del tiempo. Y que los tiraban para abajo. Les quitaban la energía, la fuerza, el deseo, el sentido. Se confundían en los ritos. Se perdían en el desgano. Perdían las ganas.
La nada no nos revela que nada es, sino al contrario, nos muestra que el ser no es absoluto. Pensar que la nada es, es consecuencia de una idea del ser como algo estable, fijo y definitivo.
¿Ganas de qué perdían los monjes? Se trata de un estado de ánimo, de un temple denominado taedium vitae: tedio por la existencia. No aburrimiento por esta acción o por este vínculo o por este trabajo o por este entretenimiento. Ojalá fuera tedio por algún objeto concreto. Pero el tedio existencial es aburrimiento por todo. Por el ser. Por tener que ser. Aparece sobre todo cuando nos hallamos abrumados de cosas y sentimos que ninguna aplaca lo único importante. Lo único importante que es inaplacable. Cuantos más objetos, más sensación de estar perdidos. Cuanto más lleno todo, más anonadamiento, más sensación de que todo en definitiva es nada. El tedio es tedio ante el todo, pero la angustia es angustia frente a la nada…
A diferencia del tedio, otro de los temples claves para Heidegger es la angustia, ya que desde la nada se nos hace patente nuestro ser-en-el-mundo. Nos hace patente nuestra contingencia, nuestro estado de apertura. Asumirnos así es ser concientes de que no somos nada. La angustia nos recuerda permanentemente que nada es absoluto ni definitivo. Nos descentra. Nos resquebraja. Nos baja del pedestal. Nos difumina el sentido. Cuando adviene la angustia, todas las cosas pierden valor, pierden sentido, presencia. Se evanescen, se vuelven meras formas, fantasmas. Recordando que a fin de cuentas todo es efímero, entonces todo pierde sustento, y se nos cae. ¿De qué sirve este amor, esta alegría, este trabajo, si en definitiva todo culmina y nada es efectivamente lo que es? Todo en la angustia se pierde. Nos sentimos extraviados, fuera de casa. Ningún ente parece tener sentido y cuando recobramos un poco el ánimo y se nos pregunta qué nos pasaba, respondemos: "no era nada". Es que de eso se trata. De un encuentro con la nada. La nada que todo es cuando todo se devela contingente. 
La nada no nos revela que nada es, sino al contrario, nos muestra que el ser no es absoluto. Pensar que la nada es, es consecuencia de una idea del ser como algo estable, fijo y definitivo. Por eso, cuando pensamos al ser en su conexión con el tiempo, caemos en la cuenta de su carácter contingente, y ello nos provoca un descentramiento de sentido. Básicamente, todos los entes que nos rodean, se enflaquecen, pierden espesura, ya que en el fondo, por ser finitos, no son nada. De este modo, la angustia, para Heidegger, nos coloca en otra relación con las cosas. Les quita peso, las vuelve superfluas. 
Por eso, dice Heidegger que la cotidianeidad con sus objetos, artefactos y utilidades es el mejor lugar para huir de la angustia y por lo tanto, huir de lo que somos. La vida cotidiana, como un fármaco, anestesia nuestra conciencia de finitud y hace de la angustia existencial una dolencia. ¿Para qué recordar todo el tiempo que nos vamos a morir?  En la cotidianeidad olvidamos nuestro carácter finito y nos creemos dueños, propietarios, amos, cuando en realidad todo siempre se desvanece. Todo siempre es también nada. Y sobre todo nosotros mismos. Recordar todo el tiempo que nos vamos a morir es asumir que todo puede ser de otra manera porque nada es entonces definitivo. El ser humano dice Heidegger es ser-para-la-muerte. Eso angustia, por suerte, ya que nos devuelve la pregunta por el sentido.

La Manada de los lobos

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1- Los 3 primeros son los más VIEJOS Y ENFERMOS y los que establecen el ritmo del grupo. Si fuera en el sentido contrario, se quedarían atrás y perderían el contacto con la manada. En caso de emboscada serían sacrificados.

2- Los siguientes son los 5 más FUERTES y mejores, tienen la tarea de proteger la parte delantera si hay un ataque.

3- En el centro siga los restantes miembros de la MANADA, siempre está protegido de cualquier ataque.

4- Y al final del grupo los otros 5 también están entre los más FUERTES y los mejores.


5- Por último, solo, sigue el LOBO/A ALFA. Es el/la líder. Mantiene a la manada unida y en el mismo camino. Siempre está dispuesto/a a correr en cualquier dirección para proteger y sirve como "guardaespaldas" a toda la manada. Lo controla todo, desde la parte trasera. Desde esa posición se puede controlar todo el grupo, decidir la DIRECCIÓN a seguir y anticipar los ataques de los oponentes. la manada sigue el ritmo de los ancianos y el/la líder del grupo comanda desde atrás e impone el ESPÍRITU DE AYUDA MUTUA para no dejar a nadie atrás.

Cómo me volví egoísta y empecé a vivir

“Vivir para uno mismo“ es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida... Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados ”debo" y pocos “quiero”. Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.
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Así que decidí decir ¡basta! Me harté de convertir mi alma y mi vida en un basurero para los desechos radioactivos. Me harté de explicar tímidamente cómo me atrevía a poner mis intereses por encima de los intereses de los demás. Ya era hora de vivir para mí. Eligir alegría en lugar de autohipnosis. Vivir por amor, no por exigencia.
De esta forma empezó un año de mi vida indignante y asocial a modo de egoísmo sano. “Sano“ o, mejor dicho, ”sensato", es una clarificación gracias a la cual los demás no me tomaban por una rebelde ni por una perturbadora de la paz. Porque muchos están seguros de que primero tienes que sufrir y luego, si es que aún tienes fuerzas y salud, vivir para ti; no hay problema.
Pero yo empecé sin demoras.
Una contra todos
Al principio tenía miedo. Ideológicamente me faltaban motivos, todo se basaba en una vaga pero fuerte determinación que así era mejor. Me sentía como si fuera a emprender un viaje alrededor del mundo en una banana inflable. No sabía si podía luchar contra un montón de “deberes“ o esperanzas y proyecciones ajenas. No quería convertirme en una marginada etiquetada como ”egoísta". Pero me daba cuenta de que era el único camino hacia la libertad.
Para los demás mi plan contenía una insolencia inimaginable. Porque salí fuera del juego que tenía prohibido defender el derecho para la vida propia. Dejé de pedir disculpas por mis deseos y planes, justificarme y sentirme culpable por ser feliz, tranquila y ser dueña de mi tiempo.
No a las quejas
Lo primero que hice fue cerrar el grifo a través del cual mi vida se llenaba de quejas, monólogos penosos, lloriqueos y discursos de odio. Quiero mucho a mis parientes, adoro a mis amigas, valoro a mis compañeros de trabajo y respeto a mis vecinos de la tercera edad. Pero esto no significa que sus confesiones que duran horas, al estilo de “qué horrible es la vida“, ”todos están mal y yo soy la única persona coherente“ o “imagínate, ese imbécil no me ha vuelto a llamar”, deben ser parte de mi vida. Quité de mi puerta el anuncio ”Donador energético. Consultas 24 horas al día“. Y esto fue tomado como un acto de desobendiencia social. ”¿Cómo? ¿No te interesan los detalles de la vida personal ajena, enfermedades, depresiones o planes para conquistar el mundo? ¿No quieres escuchar el disco rallado de tu amiga acerca de su corazón roto (en la enésima ocasión)?. ¡Bruja! ¡Hay que quemarla!".
Cuando suavemente pero con mucha determinación cortaba los intentos de quejarse con las palabras: "Creo que este tema no es agradable ni para ti, ni para mí. ¿Por qué mejor no me cuentas de...?", sentía cómo se me paraba el corazón de miedo. Creía que ahora seguirían ofensas y acusaciones. Pero, asombrosamente, mi disponibilidad para escuchar cosas buenas era una señal para recordar lo bueno y empezar a hablar de ello. Y, lo más importante, esto me liberó también a mí de la costumbre de quejarme. Porque al negarme a escuchar historias deprimentes, tampoco tenía ganas de narrarlas yo.
Sí, te estoy diciendo que "no"
Luego empezó la parte más difícil. Empezar a utilizar la extraña e indignante palabra “no“. Por lo general, le decía que sí a cualquier petición emotiva. Mi timidez reforzada con el miedo de ofender me manipulaba por completo. Me sentía mal al destruir la imagen que había creado ante los ojos de los demás. Pero en cuanto un primer ”no" serio saliera de mi boca, ya no me podía detener. Mis conocidos quedaban tan asombrados como si me hubiera tragado a un conejo vivo enfrente de ellos.
Siempre soñaba con hacer mil cosas que me gustaban pero terminaba dedicando mi tiempo voluntariamente a los demás. Sustituía a mis compañeros de trabajo, llevaba de compras a algunos parientes de otra ciudad, cuidaba de los hijos de mis amigas fiesteras mientras aquellas se marinaban en los spa, regaba plantas y paseaba a sus perros. De un niño mandadero fácilmente puedes crecer a ser esclavo profesional. Pero le dije "no" a esta llamativa carrera.
Con el tiempo aprendí a separar los granos de la paja y entender cuál petición de ayuda es real y cuál es una simple manipulación y parasitismo. Un "no" justo se convirtió para mí en una base que no me debaja engatusar ni olvidarme de mí misma.
¡Todos somos libres!
La afirmación "nadie le debe nada a nadie" suena bien pero en la vida real casi no aplica. Rechazar el papel del endeudado eterno obligado a consentir y rendirse no fue tan difícil como dejar de exigir y violar el derecho a la voluntad libre de otras personas. Cada vez que me daba cuenta de que quería dominar la vida de alguien más, me detenía de inmediato.
Mis relaciones también estaban endeudadas. Se extinguían por los reproches mutuos "yo te lo doy todo y tú a mí, nada". Porque las expectativas y las exigencias pueden asesinar tanto el amor como la amistad. Solucioné este problema como en las matemáticas. Acepté las condiciones como indiscutibles y suficientes. Dejé de suplicar regalitos para mi ego y sentirme enojada porque mi novio no jugaba por el guión que inventé. Un día salí al campo de batalla de nuestros egos como un enviado de tregua. Estuvimos toda la noche hablando, bebimos tres litros de café, con toda la sinceridad discutimos acerca de todo y firmamos un acuerdo de tener derechos a ser lo que somos. Simplemente escapamos del escenario del drama eterno hacia la libertad.
Ahora en cuanto me empiezo a sentir ofendida porque alguien no me prestó la atención que yo esperaba o no cumplió con mi petición, repito como un mantra: "Todos somos libres".
Vínculos, no cadenas
El deseo de ser aceptado y el miedo a ser rechazado son dos cosas muy engañosas. Toda la vida me estuve llenando de amigos y conocidos como si fuera una especie de protección contra el frío de la soledad. Y de pronto sentí que apenas podía respirar. Me estaban sofocando, no me dejaban moverme. Y no sabía cómo deshacerme de ellos porque todos eran adorables y buenos. Pero un egoísta sensato no se esconde detrás de la espalda de un sinnúmero de medio-amigos. Cuando me preguntan “¿cuántos amigos tengo en el Facebook?“, sin ningún tipo de remordimiento respondo: ”Dos". Sé el mejor amigo de ti mismo. Vuélvete una persona interesante, inspiradora, útil. Porque en sí, todos estamos solos. Pero el asunto se vuelve aún peor cuando no te tienes ni siquiera a ti mismo.
Espacio personal
Para decir la verdad, empezando mi año “egocéntrico“ me estaba preparando para estar sola tanto en la red como en la realidad. Los suspiros despectivos ”egoíssssta" significaban que la gente no me comprendía. Me alejaba de ellos más y más, y la vida acostumbrada parecía desierta y espaciosa. Sin embargo, a la naturaleza no le gusta el vacío. Muy pronto mi micromundo se llenó de los asuntos y las personas a las que con gusto les empecé a regalar mi nueva esencia, que tanto trabajo me costó encontrar.
No me duele regalar el tiempo rescatado de las obligaciones inútiles y relaciones parasitarias, a aquellas personas que realmente lo necesitan. Porque no es ninguna obra de caridad. También es egoísmo. Porque lo hago primero para mí y para mi alma.Sospecho que un egoísta sensato con el tiempo se convierte en un humanista sensato. Y yo estoy apenas en el inicio de esta evolución, pero al menos ya se me cayó la cola.
Autora: Veronica Isayeva
Traducción y adaptación: Genial.guru

Palabras que duelen

BEST QUOTES ABOUT LOVE

"No te van a querer ni los perros", era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Primero, venía el pellizcón, y después, como de remate, esta frase punzante, aguda. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas...

Resultado de imagen para palabras hieren "¿Quién quiere otro choripán?", preguntó Carlos en el cumple de su hija. Ella estaba festejando sus 19 y él se había ofrecido de asador. "¿Quién quiere otro choripán?", insistió. "Vos no, mi amor, que estás muy gorda", fue la frase que disparó delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.

"Vamos, no seas mariquita", le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la pileta porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. "Mariquita, mariquita", le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar.

"Sos un elefante dentro de la clase", le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año del secundario. Ella venía de un primario impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando –terapia mediante– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.

El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante; él, detrás. "Tu culo me tapa todo el sol", fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.

Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida. Frases de mierda. No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí... rondando, para reaparecer sin previo aviso. Son frases que, cuando las contás, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recordás mal... Entonces descubrís la crudeza de esas palabras.

Lo bueno es que un día, porque ese día –créanme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, te haces un sana, sana, colita de rana y descubrís que no fueron dichas con odio, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos. Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión. Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: "Tengo frío, tráeme una toalla", de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros...
Tratemos de pensar antes de hablar... ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y hasta a veces no salen... No perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo... 


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PENSEMOS ANTES DE HABLAR... TRATEMOS DE NO HERIR EL CORAZÓN DE LOS QUE MAS AMAMOS...

PALABRAS DE AMOR, ALEGRAN EL CORAZÓN.

Del muro de Psicología Infantil.

La Revolución desde el Individuo: Ser sin esperar nada a cambio



Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

-Herman Hesse


Vivimos —generalmente— a la expectativa del mañana, del otro, de nosotros mismos, de lo que viene, de lo que queremos que sea… Vamos moldeando lo que Somos según se cumplen nuestras proyecciones más intimas. Entre tanto configurar, manipular y esperar, nos olvidamos de observar y asimilar lo que Es y lo que Somos. Dejamos de Ser para proyectar.

 Expectativa: Del latín exspectātum, mirado, visto
Esperanza de realizar o conseguir algo.


Esperanza basada en el pasado, en la experiencia ya vivida. Exquisito amalgama de todo lo que hemos sido, conocido, resentido y deseado que nos empuja a construir castillos en el aire. Esperanza que roza peligrosamente con la creencia, en tanto que suele encarcelarnos. Robert Anton Wilson nos recuerda constantemente en sus libros que en el momento en que escogemos creer algo por sobre lo otro, estamos descartando en vez de incluir, reducimos las posibilidades en vez de multiplicarlas al infinito en un mundo donde todo es posible.

Cada vez que generamos una expectativa estamos apostando todo lo que es por todo lo que podría ser. Estamos colocando una apuesta, sobre otra apuesta: toda expectativa está anclada en la percepción y “toda percepción es una apuesta” (Edmund Husserl, filósofo alemán fundador de la fenomenología trascendental). Entre fantasías y desafíos se nos escapa el Ahora y frecuentemente nace la desilusión –hacia nosotros, el otro, lo que es y lo que no es.

Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaños.

-Alexander Pope


La decepción pesa. Así suele nacer el drama. Caprichosos por excelencia, pasamos de ser actores a ser simples circuitos reaccionando a impulsos eléctricos similares a los que te da el “señor de los toques” en las cantinas mexicanas. Así creamos escenarios inverosímiles dignos de cualquier telenovela, que luego desconocemos estupefactos. Nos pesa encarnar aquello que no proyectamos y entonces nuevamente generamos expectativas de lo que debería de ser y/o suceder.

Así nacen los círculos viciosos.

Cualquier situación servirá para reflejarnos el estado actual de nuestro Ser —como si fueran servicios en los cuales el mecánico te indica lo que hace falta hacer y tú decides si hacer caso omiso o arreglarlo. La vida tiene esa exquisita manía de enfrentarnos con aquello que no queremos reconocer en nosotros. Podríamos llegar a pensar que todo Sucede para revelar(nos) aquello que pretendemos desconocer en el otro que no es otro.


Un hombre no mide su altura en los momentos de confort, sino en los de cambio y controversia.

-Martin Luther King


La adversidad desenmascara. Aquello que niegas es precisamente a lo que le huyes, siempre servirá para derrotarte al final. Cuando uno no se sabe y reconoce tal cual Es en el Ahora, uno sólo puede ocupar el rol de víctima o victimario. Dice un proverbio africano: “Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.” No hay afuera y adentro, todo como reflejo de tu esencia más intima que a su vez es una de las tantas manifestaciones del Uno. No hay bien o mal: todo como matiz del Uno. No hay nada que esperar, todo Es. El corazón siente, la mente juzga, la energía fluye.


Además, todo sucede simultáneamente, porque el tiempo no existe. Sólo percibes un porcentaje mínimo de las infinitas posibilidades, y tu percepción está directamente ligada con la frecuencia que emites. La vida como un libro de la serie “Escoge tu propia aventura” donde al final de cada capítulo, según la observación y el análisis que hiciste de los hechos, decides el paso a seguir. De tu capacidad de observación y determinación dependerá el resultado; de la frecuencia en la que resuenas dependerán las opciones que percibes.

La determinación no es un pensamiento, ni un objeto, ni un deseo. 
Es lo que te hace invulnerable.

La determinación es lo que empuja al chamán a través de una pared.

Lo hace volar por el espacio hacia el infinito.

                                                                                     -Carlos Castaneda

La clave está en Ser, plenamente consciente de lo que Es.

Expresar(te) en todo momento.

No imaginar el futuro, ni soñar con en el pasado. Evitar que la mente divague y concentrarnos en el momento presente. Expresa lo que Eres y siente(te) sin miedo a lo que pueda Ser, y sobre todo sin esperar nada a cambio. No importa cómo el otro o el mundo reaccione a lo que Eres, la clave está en ser sólo por el gusto de Ser en ese preciso momento, dejarse guiar por la sincronía entonada a la determinación, que a su vez se alinea con el corazón. 


La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.

-Gandhi 
PijamaSurf
Autora: Elle Miroir